Iglesia parroquial

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Piedad de Moyuela, mudéjar en sus orígenes, fue levantada en el siglo XVI y modificada fundamentalmente en el siglo XVII.
Construida en piedra sillar, fue concluida en ladrillo y tapial y en estilo mudéjar por lo que se refiere al hastial de los pies y a la torre adosada en el lado derecho.

En el interior tenía una sola nave cubierta con bóveda de crucería estrellada y probablemente ábside poligonal de cinco paños y la nave de dos tramos de planta cuadrada, todo abovedado con crucería estrellada y con capillas laterales en el tramo recto del presbiterio y en la nave.

En el siglo XVII se llevó a cabo una total renovación, conservando hoy casi toda la nave central con su bóveda de crucería y cabecera plana, a la que se le añadieron dos naves laterales, probablemente las capillas de la vieja iglesia mudéjar; que se cubren con bóveda de lunetos de eje normal al de la iglesia, están separadas de la nave central por pilares cruciformes y tienen hondos nichos a modo de capillas (cuatro en cada lado). En dichas naves laterales se decoran los arcos formeros y los perpiaños con arcos gemelos cuyo intradós va ornamentado con yeserías de tradición mudéjar, al igual que las seis cintas o fajas que decoran el intradós de cada cúpula.
El crucero se cubre con cúpula circular sobre pechinas, (adornadas éstas con esculturas de los evangelistas) del mismo modo que los cuatro tramos contiguos de las naves laterales.
La decoración de la iglesia es del siglo XVIII, aparece en yeso resaltado con trazado geométrico de espejos, semiesferas y puntas de diamante.

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Iglesia Parroquial de Moyuela

Conserva el sepulcro del Arzobispo de Zaragoza D. Pedro de Apaolaza y Ramírez, hijo y mecenas de Moyuela, fallecido en 1643.

Durante la guerra civil (1936 a 1939) las pérdidas en la Iglesia fueron irreparables: retablos mayores y colaterales, órgano, archivos, imágenes, ornamentos,…. siendo la situación actual de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Piedad de Moyuela producto de las nefastas consecuencias de la destrucción en agosto de 1936.

Tras la Guerra Civil se realizaron diversas actuaciones con el fin de paliar las carencias.

En este sentido, se colocó el cuadro actual en el sepulcro del Arzobispo Apaolaza, así como la urna, en el acto de homenaje y desagravio el 8 de abril de 1945.

Un nuevo altar mayor, en los años 50, de alabastro, con dos cuerpos, vino a llenar el vacío que dejó el monumental retablo del siglo XVII. En el primer cuerpo está colocado el Sagrario y el segundo recoge el grupo de la Piedad con las imágenes de la Virgen y Jesús tras el descendimiento de la Cruz, de gran belleza, expresividad y realismo. La única variación del altar mayor, vuelto hacia los feligreses, tras el Concilio Vaticano II.

Destaca, de nueva construcción y completando el espacio de la capilla, también en alabastro, el de San Antonio.
En la capilla de la Virgen del Rosario, además de la imagen, está colocado el cuadro de la Virgen con el niño en brazos.
Completan diferentes imágenes de gran significado para la parroquia como la del Santo Ángel de la Guarda, Santa Águeda, Jesús en el Huerto.
El suelo de toda la iglesia está cubierto con una tarima, que cubre el suelo original de ladrillo o losa.

Los altares se ajustan a la siguiente distribución, del presbiterio hacia la entrada, con vista desde el coro:

Coro
Nave central desde el coro

Nave izquierda:
-Virgen de la Cama
-Mausoleo del Arzobispo Apaolaza
-Virgen del Pilar
-Santa Bárbara
-Virgen del Rosario
-San Antón
-Capilla del Santísimo

Nave central:
-Altar Mayor
-Nuestra Señora de la Piedad
-Coro

Nave derecha:
-Virgen del Carmen
-San Clemente
-Virgen de los Dolores y Oración de Jesús
-Pila Bautismal y Cristo
-Puerta de acceso
-Torre / Sala Capitular

iglesia_exterior_moyuela
Exterior de la Iglesia
Detalle del exterior
Puerta exterior cerrada
Torre
Campana

Torre mudéjar

La Torre mudéjar tiene la parte inferior de piedra sillar, como el resto de la fábrica de la iglesia, es de planta cuadrada y estructura cristiana, a base de estancias superpuestas, con escalera de tramos, en origen de piso de madera y comunicadas por medio de escalera de mano y sobre ese basamento eleva dos pisos, igualmente cuadrados y profusamente ornamentados en ladrillo resaltado.

La estructura interna de la torre presenta escaleras adosadas a los muros; el hecho de que estas escaleras cierren la luz de los vanos del segundo piso, permite suponer que originalmente tuviera pisos de madera y que esta dotación de escalera de fábrica sea posterior, fenómeno que se da con frecuencia en bastantes iglesias mudéjares (Borrás 1985).
El piso inferior se decora con cruces de múltiples brazos formando rombos y con esquinillas, culminando en dobles vanos en arco apuntado por cada lado, separándolo del superior una imposta de ménsulas voladas en saledizo por todos los lados.
El piso siguiente, tercero, continúa con la misma ornamentación, aunque los vanos sean en arcos de medio punto, de gran luz, en triple arquivolta, uno por cada lado, destacando a ambos lados de los mismos unos paños de decoración de tresbolillo, no de esquinillas, sino de aplantillados semicirculares, como en otras torres ya tardías dentro del siglo XVI.
Dispone de dos campanas y dos campanicos.
El cuarto piso, también de planta cuadrada, de poca altura, fue rehecho a finales del s. XX, alberga el reloj.
Esta Torre se declara Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, por el Gobierno de Aragón, el 18 de septiembre de 2001 y es incluida en la Declaración de Aragón Mudéjar como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las últimas restauraciones (1997 Y 1999) en el último piso de la torre y de las cubiertas han mejorado los detalles del piso donde está colocado el reloj en la torre, los tejados, aleros y cúpulas, así como han dado mayor luminosidad al interior, que combina la monumentalidad del conjunto con la sobriedad, paz y tranquilidad que inspira, así como el recuerdo de su riqueza artística, musical y espiritual que representó, cuyos restos todavía pueden apreciarse en la visita.

La arquitectura mudéjar de Aragón, cuenta con otros ejemplos, de los siglos XIV a XVI, en las tierras de Belchite: Almonacid de la Cuba, Azuara, Belchite, Codo, Lécera y Moneva.

Fuentes, textos y declaraciones

  • FRANCISCO ABBAD RIOS

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Piedad de Moyuela es una iglesia de ladrillo y tapial. Fue una iglesia mudéjar en sus orígenes, levantada en el siglo XVI, pero fundamentalmente modificada en el siglo XVII. Conserva su torre mudéjar, de planta cuadrada, con escalera de tramos. La torre no es muy elevada. En el interior tenía una sola nave cubierta con bóveda de crucería estrellada y probablemente ábside poligonal. Pero en el siglo XVII se llevó a cabo una total renovación. Conserva hoy casi toda la nave central con su bóveda de crucería; mas hoy la cabecera es plana y se le añadieron dos naves laterales que probablemente serían las capillas de la vieja iglesia mudéjar; estas naves laterales se cubren con bóveda de lunetos de eje normal al de la iglesia, están separadas de la nave central por pilares cruciformes y tienen hondos nichos a modo de capillas. Hoy la iglesia tiene su crucero que se cubre con cúpula circular sobre pechinas, adornadas éstas con esculturas de los evangelistas. Y de la misma manera se cubren los tramos contiguos de las naves laterales. La decoración de la iglesia es del siglo XVIII.
En esta iglesia se conserva el sepulcro del Arzobispo de Zaragoza D. Pedro de Apaolaza, que era hijo de Moyuela y gobernó la archidiócesis en tiempo de Felipe IV. Está hecho con ladrillo y revocado con yeso; se compone de seis columnas corintias y salomónicas. Los entablamentos están llenos de decoración, temas florales, calaveras y tibias. Este sepulcro es del siglo XVII.
Nada mas conserva la iglesia de Moyuela. Se perdió todo durante la guerra civil de 1936 a 1939. Ponz cita el retablo mayor, que debía ser interesante, pues dice que la arquitectura y la pintura eran de lo mejor que se encuentra por estas tierras.

Catálogo Monumental de España. Zaragoza,
CSIC Instituto Diego Velázquez,
Madrid, 1957, pp. 286 – 287.

  • GONZALO BORRÁS GUALÍS

Originariamente era iglesia de nave única con ábsi­de poligonal de cinco paños y la nave de dos tramos de planta cuadrada, todo abovedado con crucería es­trellada y con capillas laterales en el tramo recto del presbiterio y en la nave.
Este edificio, construido en piedra sillar, fue con­cluido en ladrillo y en estilo mudéjar por lo que se re­fiere al hastial de los pies y a la torre adosada en el lado derecho. La torre tiene, por tanto, la parte inferior de piedra sillar, como el resto de la fábrica de la igle­sia. Es de planta cuadrada, y sobre este basamento eleva dos pisos, igualmente cuadrados y profusamente ornamentados en ladrillo resaltado. El piso inferior se decora con cruces de múltiples brazos formando rom­bos y con esquinillas, culminando en dobles vanos en arco apuntado por cada lado, separándolo del supe­rior una imposta de ménsulas voladas en saledizo por todos los lados, según corresponde a la tipología más reciente. El piso siguiente, ya el tercero, continúa con la misma ornamentación, aunque los vanos sean en arcos de medio punto, de gran luz, en triple arquivol­ta, uno por cada lado, destacando a ambos lados de los mismos unos paños de. decoración de tresbolillo, pero no de esquinillas, sino de aplantillados semicircu­lares, como en otras torres ya tardías dentro del siglo XVI, que es la cronología que corresponde a todo lo descrito. El cuarto piso, también de planta cuadrada y de escasa altura, ha sido rehecho en nuestros días.
La estructura interna de la torre carece de interés al presentar escaleras adosadas a los muros; el hecho de que estas escaleras cierren la luz de los vanos del se­gundo piso, ya descrito, permite suponer que original­mente tuviera pisos de madera y que esta dotación de escalera de fábrica sea posterior, fenómeno que se da con frecuencia en bastantes iglesias mudéjares.
Esta iglesia descrita pronto sufrió una modificación, bastante profunda, que la amplió y la dignificó notablemente. Pueden relacionarse estas obras con el mecenazgo del arzobispo de Zaragoza Pedro de Apaolaza, fallecido en el año 1643 y enterrado en esta parroquial, ya que era hijo de esta localidad. A esta década de 1640 corresponde no solamente la bella ti­pología de mausoleo – retablo en el brazo izquierdo del nuevo crucero sino toda la ampliación, consistente en derribar los tres paños del ábside originario, dotándo­le de crucero, cubierto con cúpula sobre pechinas y nuevo presbiterio y dando mucha mayor profundi­dad a las capillas laterales, cuatro en total a cada la­do, convirtiéndolas en sendas naves laterales, de cua­tro tramos cada una, cubiertos todos los tramos de las naves laterales con cúpula sobre pechinas. En estas naves laterales se decoran los arcos formeros que las separan de la nave central y los arcos perpiaños que separan los diversos tramos, con arcos gemelos cuyo intradós va ornamentado con yeserías talladas con motivos de lazo geométrico de tradición mudéjar, al igual que las seis cintas o fajas que decoran el intradós de cada cúpula. El resultado de conjunto es del mayor interés, muy especialmente por la temprana cronolo­gía y por el mecenazgo arzobispal.

“Arte Mudéjar Aragonés”..
Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja y Colegio oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza
Zaragoza. 1985. Tomo II, pág. 274

  •  LOURDES MONEVA RAMÍREZ

Lo que actualmente es iglesia Parroquial de Moyuela, dedicada a la advocación de Nuestra Señora de la Piedad, es una construcción de planta rectangular de nave única, con testero recto, crucero no acusado en planta y a ambos lados de la nave se levantan simétricamente capillas entre los contrafuertes.
Esta iglesia está construida con ladrillo y tapial; Abbad Ríos destaca dos fases en su construcción; la primera dataría del siglo XVI, entroncando con un mudéjar ya tardío, y posteriormente fue modificándose hasta el siglo XVIII.
Como pervivencia de lo mudéjar queda la torre de planta cuadrada, con escalera de tramos; esta torre no es demasiado elevada, el basamento es de piedra y el resto de ladrillo. Exteriormente se distinguen dos cuerpos, uno inferior, en el que se abren dos vanos, y otro superior, en el que se localiza el campanario; ambos cuerpos están separados por una imposta. En cuanto a la decoración, el piso inferior se decora con cruces formando rombos y como esquinillas. El piso superior tiene la misma decoración y destaca a cada uno de los lados un vano en forma de arco de medio punto amplio, con una triple arquivolta. Existe un último piso que ha sido rehecho en época reciente. Interiormente su estructura no tiene demasiada importancia, presenta escaleras adosadas a los muros, lo que deja sin luz a los vanos inferiores.

En el siglo XVII, coincidiendo con el mecenazgo del Arzobispo don Pedro de Apaolaza y Ramírez, hijo de dicha villa y allí enterrado, esta iglesia sufrió una importante reforma que la enriqueció notablemente. En esta reforma y siguiendo las tendencias propias del barroco aragonés del siglo XVII, se reformó la cabecera, que quedó plana, sustituyendo a la poligonal que anteriormente existía y cubriendo el espacio central del crucero con una cúpula sobre pechinas. También en ese momento se añadieron a ambos lados de la nave una serie de capillas, cuatro a cada lado, entre los contrafuertes, que adoptaron para su cubrición el mismo sistema que el espacio central, es decir, pequeñas cúpulas sobre pechinas para cada una de ellas rematadas por linternas. Al interior, estas cúpulas descansan sobre arcos cuyo intradós está adornado por motivos de yeserías de lazos geométricos, como pervivencia del sustrato mudéjar, tan arraigado en toda la zona.

En cuanto a los retablos y mobiliario existentes, poco nos queda, ya que desapareció casi en su totalidad durante la guerra civil de 1936-1939.

En esta iglesia se conserva el sepulcro del mencionado don Pedro de Apaolaza y Ramírez, Arzobispo que fue de Zaragoza. Está realizado en ladrillo y revocado con yeso, se compone de seis columnas corintias y salomónicas; los entablamentos están llenos de decoración de temas florales, tibias y calaveras; el sepulcro data del siglo XVII, ya que falleció en 1643.
Ponz, en su “Viaje de España”, nos dice que el retablo mayor debía ser interesante, pues comenta que su arquitectura y pintura eran de lo mejor que se encontraba por esas tierras. Según se desprende de los documentos consultados en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, dicho retablo debió ser realizado por Miguel Pina, escultor, vecino de Moyuela, ya que en un albarán de fecha 30 de mayo de 1642 recibió la cantidad de 2.000 sueldos jaqueses de manos del Arzobispo Pedro de Apaolaza, como final de pago de la factura de dicho retablo. El mismo día, el mencionado escultor y don Pedro de Apaolaza, firmaron un nuevo contrato para que dicho escultor llevara a cabo los dos retablos colaterales al retablo mayor, según la traza que él eligiera, ascendiendo el precio a 1.200 libras jaquesas.

“Guía para conocer Moyuela”.
Asociación Cultural “Arbir Malena”.
Cuadernos “Pedro Apaolaza” nº.1. pp. 24 – 27. 1989.

  • VICENTE GONZÁLEZ HERNÁNDEZ

El órgano para la Iglesia de Moyuela. Fundaciones para música.

Don Pedro Apaolaza siempre tuvo presente a Moyuela (Zaragoza) y, sobre todo, un permanente propósito de embellecer y enriquecer el templo parroquial para mayor gloria de Dios, como testimonio de la amplitud de su recuerdo y devoción a aquel entrañable Lugar, habitado por parientes y amigos. Por ello, en Albarracín (Teruel), apenas transcurrido tiempo corto de su entrada y toma de posesión de esta Sede Episcopal, decide dotar a la iglesia de Moyuela (Zaragoza) de un órgano para que la Música realce el culto divino y acompañe a los cantos, oraciones y silencios de los fieles durante las celebraciones religiosas así como ayude a crear una sensibilidad colectiva que estimule a las futuras vocaciones por la música, nacientes en la comunidad local.

A Mosen Joseph Lop, pariente de Juan Lop, de Moyuela y mayordomo del Señor Obispo de Albarracín, encarga Don Pedro Apaolaza resolver en Zaragoza todos los trámites necesarios para la realización de la obra deseada cuyos pormenores le eran conocidos así como la traza de la caja del órgano, que había firmado el canónigo de la Iglesia de Santa María la Mayor y del Pilar de Zaragoza Don Juan Domingo Briz, antes de que se redactara el oportuno documento notarial. De esta manera Mosen José Lop, designado procurador legítimo del Prelado en virtud de escritura hecha ante el notario Martín Pérez de Aliaga, el día 26 de abril de 1628, en la ciudad de Santa María de Albarracín, en nombre de Don Pedro Apaolaza pacta y acuerda con Martín Navarro Sesma, Maestro e hacer órganos, y el escultor Antón Franco, los capítulos y condiciones que habrían de respetar las partes y regir en la construcción del órgano destinado a la iglesia parroquial de Moyuela.
El notario de la Ciudad de Zaragoza Juan Lorenzo de Escartín testificaba el día 7 de mayo de 1628 el documento de capitulación subscrito para constancia de aquel acto. En el mismo quedó reflejado el deseo de Don Pedro Apaolaza de mantener en este órgano características del trabajado por Guillaume de Lupe, en 1610, para la Santa Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Los vecinos de Moyuela enterados de este regalo de don Pedro a la iglesia del Lugar, cumplieron con generosidad las obligaciones pactadas (transporte y posada).
La importancia de este órgano, cuyas melodías acompañaron tiempos de alegría y de tristeza de muchas generaciones de lugareños, se puede deducir de los adelantos de organería y registros que tenía, exigidos al Maestro organero Martín Navarro de Sesma y al escultor Antón Franco y consignados en el documento notarial.
La persona designada organista, además de tocar el órgano en las festividades propias de la Iglesia, estaba obligado a acompañar con música las cuatro misas de celebración de Santa Ana, cuya Capilla o altar fundara Don Pedro de Apaolaza siendo Abad de San Victorian, con cisterna para entierro de sus parientes y banco para sentarse, con derecho que el Lugar el Hizo.

A aquellos deberes debía sumar el organista el de enseñar música, para lo que dejó el Prelado cien escudos de renta, cargados sobre la Comunidad de Daroca.
Este órgano fue destrozado por la columna anarquista en el verano de 1936, junto a otras acciones de destrucción de retablos y archivos.
Componían el Coro quince sillas de nogal y en él se hallaba un buen retrato de D. Pedro Apaolaza, de cuerpo entero, admirado todo ello y reseñado en los documentos de la Visita pastoral realizada en el año 1900. De estas sillas de alto respaldo y cabezales tallados, actualmente se conservan nueve, teniendo la central de respeto labrado el respaldo con labor de dibujo recordatorio de decoración hispano musulmana.(p. 159 ss).

Retratos de Apaolaza

El Palacio Arzobispal guarda hoy el retrato de cuerpo entero de Don Pedro Apaolaza que, probablemente, pintara Jusepe Martínez para la Universidad después del óbito del Prelado, con elegante elogio al Doctor Apaolaza en la inscripción que figura al pie del cuadro, que refleja y recuerda permanentemente al universitario, Obispo de la Iglesia Metropolitana de Zaragoza.

El retrato de Apaolaza es de composición muy a la moda de entonces; el personaje de pie algo envarado, los cortinajes, la tela que cubre la sobreentendida mesa en la que se apoya una mano del Arzobispo con actitud de magisterio están bien resueltos así como el ropaje, en contraste con la escasa fuerza del rostro. La cabeza tal vez fue tratada lo último, una vez compuesto el cuadro y pintado a la vista del maniquí, por el contraste del colorido que se observa y la posición facial; la fijeza de la mirada y su falta de expresividad hacen pensar que, incluso, pudo acabarse en fechas posteriores a la muerte de Don Pedro Apaolaza. El escudo de armas en la parte superior derecha del lienzo y lo escrito al pie del cuadro están trabajados con virtuosismo. El conjunto proporciona la imagen de un hombre inteligente, autoritario, severo.

El cuadro actual que se encuentra en el mausoleo de Apaolaza en la Iglesia Parroquial de Moyuela, en el lugar en que originariamente se encontraba una estatua orante del Arzobispo, resulta copia del que se encuentra en al Galería del Palacio Arzobispal. Fue encargado por la Diputación Provincial en 1943 y realizado por el becario de Pintura de la misma Jesús Fernández Barrio. (p.186 ss y 201).

Retablos y pinturas para el nuevo interior del templo parroquial de Moyuela

Mediado el siglo XVI, el templo parroquial de Moyuela tenía en su interior, cubierto con bóveda de crucería estrellada, cuatro retablos de pincel dedicados a San Juan, San Pedro, San Nicolás y Santa Ana, además del Mayor de “pincel viejo”. Posteriormente, en el Libro de Visitas de año 1565 se señalan la existencia, en la parte del Evangelio, de un retablo so la invocación de San Andrés, de una capilla con retablo de bulto dedicado a la Magdalena, otro retablo de bulto de Santa Ana y otra Capilla con retablo de pincel de la Asunción de Nuestra Señora; y en la parte de la Epístola, de una capilla del Salvador y otra capilla de las Animas, haciendo mención también al retablo Mayor, de pincel, so la invocación de Nuestra Señora.
Ampliado el templo de Moyuela –crucero y presbítero- quedaron faltos de retablos acordes con las nuevas dimensiones y ordenación del espacio interior la capilla mayor y las colaterales. A esta necesidad se adelantaba Don Pedro Apaolaza corriendo con el gasto de las pinturas y del retablo mayor de la Parroquia, encargando éste al escultor Miguel Pina, vecino de este Lugar, quien trabajaría ademas “otras cosas en dicha Iglesia por cuenta de su Ilustrísima”, según consta en el albarán que otorga ante el notario público de Zaragoza Lorenzo Villanueva, el día 30 de marzo de 1642, como pago por la obra hecha.
Con anterioridad, el pintor Pedro Urzanqui estaba trabajando en las pinturas del retablo mayor, tras el oportuno encargo de Apaolaza, quien conocía al pintor por anteriores obras.
Dicho retablo, elogiado por Antonio Ponz como de lo mejor que había por estas tierras de Aragón, fueron admiradas por las generaciones que vivieron o visitaron Moyuela, hasta su destrucción en la Guerra Civil. (p. 164 ss)

Pedro de Apaolaza
Colección “Los Aragoneses”. Nº 7
D.G.A. Zaragoza, 1992.

  • JUAN RAMÓN ROYO GARCÍA

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Piedad, enclavada en el centro del pueblo, se construyó durante la segunda mitad del s. XVI. Originalmente, era de una nave con ábside de 5 paños y nave de dos tramos cuadrados, con crucería estrellada, y capi­llas laterales. Era de piedra sillar terminado en ladrillo mudéjar en el hastial de pies y la torre, cuadrada, con dos pisos de profusa decoración en ladrillo, lo mismo que un tercero, mientras que el cuarto ha sido rehecho en nuestros días. La estructura interna carece de interés, con escaleras adosadas a los muros, que originalmente eran de madera.

En el s. XVII, hacia 1640, en relación con el mecenazgo de Apaolaza, se modificó la planta, al dotarla de crucero con cúpula sobre pechinas (con esculturas de los Evangelistas), nuevo presbiterio y mayor profundidad para las capillas (cuatro a cada lado), que se convierten en naves laterales de cuatro tramos con cúpulas sobre pechi­nas, con decoración de yeserías mudéjares en el intradós de los perpiaños, como tam­bién los de las cúpulas 55.

En 1544 se habla de la iglesia «antigua», donde estaba la pila (la actual ermita de Santa María) y la «nueva», con el Sacramento.

En 1554 cuenta el templo parroquial con cuatro retablos de pincel dedicados a San Juan, San Pedro, San Nicolás y Santa Ana, además del Altar Mayor de “pincel viejo”.

En 1567 se señala la existencia, en la parte del Evangelio, de un retablo bajo la invocación de San Andrés, de una capilla con retablo dedicado a la Magdalena, otro retablo de Santa Ana y otra Capilla con retablo de la Asunción de Nuestra Señora y, en la parte de la Epístola, de una capilla del Salvador y otra capilla de las Animas, haciendo mención también al retablo Mayor, de pincel, bajo la invocación de Nuestra Señora.

El altar Mayor de 1601 se había instalado en 1570, y el sagrario era nuevo porque databa de 1585. El de los SS. Fabián y Sebastián era nuevo, de pincel, y se había hecho de limosnas. El de la Concepción era obra de Mosen Miguel Ortiz, con un carneario para la familia. El de Sª Ana tenía un retablo pequeño de lienzo y era de los Osera. El de la Asunción había sido fundado por Cristóbal Tarín y su esposa, con su carneario en 1565; era un retablo de mazonería, hecho por Francisco Tarín, y en este altar tenía su sede la cofradía del Rosario, cuya imagen se había de poner en lugar de la Asunción, y en 1601 se hizo de dineros para pintar el retablo, que estaba enfrente de la puerta principal de la Iglesia. El altar del Cristo tenía una imagen de bulto por retablo solamente. 57.

Así pues, con el paso del tiempo se fueron construyendo los diferentes altares, cuyos titulares eran los siguientes: 56

1554: Altar Mayor – S. Juan – S. Pedro – S. Nicolás – Sª Ana
1567: Altar Mayor – S. Andrés – La Magdalena – Sª Ana – Asunción – S. Salvador – Ánimas
1601: Altar Mayor – SS. Fabián – Sª Ana – Asunción – Cristo

El Arzobispo Apaolaza dotó a la Iglesia con un nuevo retablo mayor, estofado, dorado y pintado por Pedro Urzanqui, que fue contratado el 14 abril de 1640. Intervino también el mazonero Miguel Pina, según un albarán del 30 de marzo de 1642, fecha en que Apaolaza le encargó los retablos colaterales de S. Benito y S. Juan Bautista. 58

El retablo mayor, que como los demás desapareció en 1936, estaba dispuesto en tres cuerpos y, según Antonio Ponz, era “de lo mejor que se encuentra en todas estas tierras» 59. Costó 1000L (4000s.), en cuatro pagos cada seis meses. Aparecía una Virgen de la Piedad «con los braços abiertos y el manto tendido que le tengan unos Angeles, levantados los ojos al çielo, rogando por aquellos que están debaxo, que serán Emperadores, Reyes, Arçobispos, obispos y otras figuras”, con la Trinidad y Ángeles en un cielo abierto en la parte superior. El cuadro del segundo cuerpo debía medir 12×8 palmos. En los laterales debían aparecer S. Pedro y S. Clemente vestidos de pontifical, de 11×6 palmos, y sus martirios arriba, de 11×15 palmos. En los pedestales, en 19 cuadros debían aparecer el Salvador en la puerta del Sagrario y las historias de S. Pedro y S. Clemente. Finalmente aparecían en los pies de las columnas otros 16 cuadros «y en cada uno una figura de cuerpo entero en disposición de los arriba nombreados”. 6O
El retablo de la capilla de Santa Ana se debió también a la esplendidez de Apaolaza cuando era Abad de S. Victorian «y en ella hizo hacer una cisterna para enterrarse, con derecho que el lugar le hizo y también a Mosén Miguel Ortiz en la (capilla) de la Concepción”. 61.
En la capilla de los SS. Fabián y Sebastián existía un nicho con la Virgen de la Soledad. 62.

En 1771 habían cambiado algunos altares: seguían los de S. Benito, la Concepción y Sª Ana en la parte del Evangelio, pero eran nuevos los del Rosario (¿el de la Asunción?), S. Antón y la Virgen del Carmen; y en la epístola existían los altares de S. Francisco Javier, Santo Cristo, las Almas y la Soledad (¿el de S. Fabián y S. Sebastián?), mas un oratorio en la Sacristía. Los altares tenían lo necesario para celebrar los oficios a expensas de la Fábrica y existían otras imágenes y cuadros «a devoción y cuidado de los fieles». 63
En el altar mayor existían dos sagrarios: en el principal se guardaba la Custodia, de plata dorada, con su viril, con un cuadro del Salvador por delante, y que se abría y cerraba por la Sacristía; en el otro, pequeño y situado debajo del anterior, guardaba el Viril con la Forma consagrada para cuando se expone el Santísimo (todos los terceros Domingos de cada mes, la octava del Corpus “y quando es menester”), ardiendo entonces 24 velas y en los blandones dos hachas. Los dos sagrarios tenían aras y Corporales decentes y el último tenía una Cortina de seda y llave guardada en la Sacristía. Día y noche ardía una lámpara grande de plata en las fiestas y otra de azofar el resto de los días, y estaban al cuidado de una de una Lumbrera nombrada por el Ayuntamiento anualmente y que asistía al amanecer, medio día y por la noche con puntualidad. En la Capilla del Cristo existía otro Sagrario con su cortina, con dos copones por parte dorada por dentro, con el que se administra y renueva y cuando sale el Viático va con palio de seda de 24 hachas, 24 velas y dos linternas. El Jueves Santo se hacía en el Altar Mayor.
La puerta de la Iglesia tenía dos postigos. Las paredes eran de piedra labrada, firmes y blancas en el interior; las bóvedas de ladrillo con cornisa y cordones de lo mismo. Las ventanas altas y las del Cimborrio y medias naranjas tienen claraboyas y dos del coro, vidrios. El piso igual enlosado, con tres Cisternas en Sª Ana y la Concepción para parientes y otra en el Rosario para conducidos.
El Presbiterio tiene tres gradas de piedra y otra el Altar Mayor. Existían dos Púlpitos con Paños uniformes de Indiana y otro de brocado dorado y otro para los días de ser­món. Al lado del Altar Mayor existían dos credencias con manteles y frontales.

La torre tenía un primer cuerpo de cantería, el segundo de ladrillo y falta el tercero o remate, con cuatro campanas y el reloj que corresponde a la Iglesia. 64
La Pila Bautismal era de jaspe con sumidero y tapa de nogal con llave. Entre la Puerta y la torre había un hueco con pila y dos santos de las Peanas y armario con los utensilios para el Bautismo, cerrado con rejado de madera. La pila de agua bendita también era de jaspe.

La sillería del Coro era de roble con 15 sillas y respaldo, con bancos y fascistoles con los diferentes libros para cantar el oficio Divino.

El órgano, muy bueno, se debe al mecenazgo del arzobispo Apaolaza siendo obispo de Albarracín, en 1629, con teclado de 42 teclas de los registros, en juego como las del Pilar, y puertas del cierre, pintadas por ambos lados, realizado por el maestro de hacer órganos Martin Navarro de Sesma y el escultor Antón Franco, en Zaragoza, y llevado después a la iglesia de Moyuela, donde fue instalado y afinado. Costó 900 Libras jaquesas 65.

En el coro había una Sala Capitular, entapizada, con diversos muebles y las armas de Apaolaza en los tapices con Paños de Paz. La sacristía es muy reducida porque rodea el Presbiterio, con dos puertas de acceso desde él, y donde se guardaban los ornamentos y Jocalías (cálices, relicarios, etc.). 66

NOTAS
55. Sobre la Iglesia de Moyuela, véanse ABBAD RIOS, F.: Catálogo Monumental de España. Zaragoza. Madrid, CSIC, Instituto Diego Velázquez, 1957, pp. 286 – 287; BORRÁS GUALIS, G.M.: Arte mudéjar aragonés. Zaragoza, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja – Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza, 1985, 3v, v. 2, p. 274, y LASIERRA GÓMEZ. C: La arquitectura religiosa mudéjar del siglo XVI en Aragón. Tesis doctoral, Zaragoza, 1987, 2 tomos, t.1. pp.255 – 260, resumida en Artigrama, 4 (1987), pp. 340 – 347, con una breve cita en la p. 343.
56. ADZ. VP 1543 – 1554, 15 de febrero de 1544, ff. 57v ‑ 58r y 11 de septiembre de 1554, ff. 509v – 510r; VP 1565 ‑ 1574, 28 de noviembre de 1567, ff. 23Or – 231r (y el borrador de esta VP, ff. 408r – 409r); VP 1584 y VP 1597, con las noticias de la de 1601, ff. 119v – 123v y ff. 92r ‑ 99r. La licencia para instalar un nuevo retablo en 1571 y del sagrario en 1585 aparecen en los RAC de 1570, f. 125 y 1583 – 85, ff. 225v.
57. El retablo de la Asunción fue fundado por Cristóbal Tarín y Antonia Gascón, vecinos de Moyuela, a los que se concedió licencia para ello, y para fundar también un carneario para la familia, en 1567 según el RAC de 1564 – 1565, 324v ‑ 325v, 17‑12‑1564 (dado en Albalate).
Francisco Tarin Benedit era hijo del mazonero Domingo Tarin, del Villar de los Navarros, y se formó en diversos talleres zaragozanos entre 1567 – 1573, mientras que su hermano Juan estuvo presente en Zaragoza al menos hasta 1583 (SAN VlCENTE PlNO, A.: La Platería zaragozana en el Bajo Renacimiento, 1545 – 1599, Zaragoza, Pórtico, 1976, 3v., v. 2, p. 229). Domingo Tarin es el autor del retablo mayor de Longares en 1558 (RUIZ DOMINGO, Alicia, “La Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Longares (Zaragoza)”: Notas histórico – artísticas y documentales, en Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 37 – 38 (1980), pp. 211 – 293, pp. 214 y 256.
58. Del retablo mayor de Moyuela se ha ocupado GONZÁLEZ HERNANDEZ, Vicente: “Adiciones al estudio del arte aragonés del s. XVII”, Seminario de Arte Aragonés, XXlX ‑ XXX (1979), pp. 111 – 14O, pp. 121 – 122, y resume los datos de su libro Jusepe Martínez (1600 – 1682), Zaragoza, Museo e Instituto de Humanidades Camón Aznar, 1981, p. 46. Sus investigaciones han sido aprovechadas por DIEGO INVERNON, Manuel de y MOLINERO FRANCO, Jesús: “La promoción y coste de obras artísticas en Aragón durante el siglo XVII” en El Arte Barroco en Aragón. Actas del III Coloquio de Arte Aragonés (Huesca, 19 – 21 de diciembre de 1983). Sesión Primera. Huesca, Diputación Provincial, 1985, pp. 29 – 47, pp. 31 – 32; y por MORALES MARIN, José Luis, La pintura aragonesa en el siglo XVIl, Zaragoza, Guara Editorial, (Colección Básica Aragonesa, 25), 198O.
Este retablo es también citado, junto con los colaterales, por GIL ASENSIO, M.I. y otras: “Las artes en Zaragoza en el segundo tercio del siglo XVII”, Artigrama, 1 (1984), pp. 422 – 435, p.428. Al escultor M. Pina también le encargó cinco retablos el arzobispo fray Juan Cebrián en 1647 para la iglesia de Perales de Alfambra. Los cita también GONZÁLEZ HERNANDEZ, V.: “El realismo barroco en los escultores aragoneses”, Seminario de Arte Aragonés, XXXVII (1983), pp. 143 – 200, p. 159.
59. PONZ, Antonio: Viaje de España en que se da noticia de las cosas mas apreciadas y dignas de saverse que hay en ella, Madrid, 1788 (ed. facsimil, 1971), t. XV (Aragón), p 206.
Esta frase la citan ABBAD RIOS, Francisco: Catálogo Monumental de España. Zaragoza, Madrid, CSIC Instituto Diego Velázquez, 1957, pp. 286 – 287, y GONZÁLEZ HERNANDEZ, V.: “Adiciones…” p. 111.
60. GONZÁLEZ HERNANDEZ, V: “Adiciones…”, pp. 121‑ 122.
61. ADZ, VP 1656 f. 35. El Arzobispo Apaolaza hizo donación a S. Victorian, de varias jocalías y ornamentos: HERAS. Josep las: Columnas de luz que por el desierto de los Pirineos gula a los Devotos del Santo Anacoreta, Confesor y Abad, el Señor San Victorian para saber donde destacan sus Sagrados Huesos, Zaragoza, Pascual Bueno, 1720.
62. ADZ, VP 1656, f. 38tv.
63. VP 1771, ff. 8 – 50.
64. Ibldem.
65. GONZALEZ HERNANDEZ, V, Jusepe Martinez …. p. 47.
66. VP 1771, f. 49v. En 1803 y 1849 no hay apenas cambios, salvo que se necesitaban varios arreglos.

Evolución histórica de Moyuela (Zaragoza), entre los siglos XVI y XIX
Asociación Cultural “Arbir Malena”
Cuadernos “Pedro Apaolaza”, nº 10. Pp. 42 – 46. 1999.

  • CARLOS LASIERRA GÓMEZ

Los materiales empleados en la construcción de esta iglesia son piedra sillar, ya que en un principio se comenzó la iglesia en este material, y ladrillo, material con el que se terminó en estilo mudéjar.

Análisis descriptivo y estructural del interior de la iglesia.

Orientación y ábside:
La iglesia se encuentra orientada al noroeste.
Tuvo en origen cabecera poligonal de cinco lados, hoy está cortada por la ampliación que sufrió en el siglo XVII, con el adosamiento de un crucero y dotación de una nueva cabecera plana. Con los restos que nos quedan de la cabecera primitiva hoy convertida en un tramo más de la nave, aunque de menores dimensiones, podemos decir que la bóveda se componía de diagonales, terceletes, combados, patas de gallo y ligaduras. Se abre a cada lado de lo que era el tramo recto del presbiterio, una capilla por medio de arco de medio punto.

Plano de planta: Ursula Hereida

Nave:
Con la reforma barroca del siglo XVII se modificó la estructura interna de la iglesia. Y en el caso de la nave, al ampliarse las capillas, hoy tenemos que hablar de tres naves, la principal y originaria, y las laterales. Lo que hoy es la nave principal fue la única existente en siglo XVI, con dos tramos cuadrangulares, separados por un ancho arco fajón. Las bóvedas se componen de diagonales, terceletes, patas de gallo, combados, y ligaduras, La “punta” del tercelete se curva, para dar una mayor sensación de unidad en el dibujo de la bóveda.
Al primer tramo abren dos capillas a cada lado. En el segundo se abre una a cada lado y el espacio restante, que correspondería a la segunda capilla de este tramo se ocupan por un almacén en el lado del evangelio, y por otro la torre en de la epístola.
Una imposta corrida o cornisa recorre toda la nave, se le añadieron también unas pilastras a plomada entre las capillas y se decoraron los amplios arcos fajones con la tracería típica de los siglos posteriores.

 

Nave central y Coro desde el Presbiterio
Nave central y Altar Mayor desde el Coro
Capillas:

Quedan fijadas en el apartado anterior el número de capillas que tiene en la actualidad la iglesia. En el siglo XVII se reformó totalmente la iglesia y las capillas se hicieron más profundas, se comunicaron ampliamente entre sí y hoy parecen ser las dos naves laterales de la iglesia. Todas se cubren con cúpula sobre pechinas con linterna. Se abren a la nave por arco de medio punto, que llevan decorado su intradós, que es doble, con tracerías mudéjares en yeso del siglo XVII, que por otra parte son diferentes en cada arcada.

Altar Mayor
Altar de San Antonio
Nave derecha
Nave izquierda
Sepulcro del Arzobispo de Zaragoza Pedro Apaolaza

Ampliación del siglo XVII.
Bajo el mecenazgo de Pedro de Apaolaza, arzobispo de Zaragoza, se realizó esta ampliación y reforma de la iglesia dignificándola, y transformándola más al gusto de la época. El arzobispo, hijo de esta localidad, estuvo enterrado en la iglesia en un mausoleo-altar en el crucero, lado del evangelio, así como su secretario que está enterrado bajo una lápida en una capilla del mismo lado. Murió don Pedro de Apaolaza en 1643.
Por lo tanto por esa época se iniciaría la reforma de la iglesia, que consistió en cortar la cabecera mudéjar, respetando su tramo recto, y a partir de ahí elevar un amplio crucero y una nueva cabecera. El crucero de cubre con cúpula sobre pechinas, con linterna, y los brazos con bóveda de lunetos. La cabecera es plana y también se cubre con bóveda de lunetos.
Se construyeron dos sacristías, a ambos lados, pero carecen de valor artístico.

Torre:
Está situada a los pies en el lado de la epístola. Tiene planta cuadrada, sin machón central, y con las escaleras de tramos adosadas al muro de la torre. Como estos tramos ocultan algunas ventanas de iluminación, es de suponer que la torre estuviera hueca o dividida por salas superpuestas, y las escaleras son una obra posterior, como ocurre en algunas iglesias, como por ejemplo un caso claro y llamativo es la de la torre de Mainar.

Descripción externa del edificio.

Portada:
Está situada en el lado de la epístola en su último tramo, junto a la torre. Es muy sencilla con arco de medio punto enmarcado por dos pilastras que ascienden, hasta ser rematadas por una cornisa y un frontón partido. Los pilares están casetonados. Esta portada parece ser de la época de la reforma del siglo XVII.
Tenía otra portada en el hastial de los pies, siguiendo el eje del centro de la nave. Está realizada en piedra sillar con arco de medio punto. Esta sí que parece que fuera el acceso original, que posiblemente se cambiaría por razones urbanísticas, que junto con la reforma de la iglesia se llevaría a cabo también con la creación de una plaza en el lado de la epístola. Esta portada está tapiada.
Encima de la portada primitiva existen varios vanos, primero uno de medio punto, obra posterior al siglo XVI, que ilumina la nave de la iglesia. Justo encima un óculo tapiado, que sería el que primitivamente iluminaría la nave, y nuevamente encima de éste, otro óculo ahora abierto que ilumina el coro. Esta sucesión de óculos puede demostrarnos que el coro es una obra del siglo XVII, y que con su construcción hubo necesidad de tapar el óculo y de abrir el vano de medio punto, y el superior. Este superior rompe además por más datos, que confirman esta tesis, una faja decorativa de rombos de múltiples brazos, que decora la parte superior del hastial.
El resto de la iglesia se completa con las capillas laterales con sus tambores y linternas.

Torre:
La torre tiene el primer cuerpo realizado en piedra sillar, y es liso completamente. El segundo se articula en dos espacios, el superior con dos vanos de medio punto escoltados por dientes de sierra, y en la parte inferior se decora dos fajas de rombos que encierran varias series de esquinillas sencillas y a tresbolillo.
El cuerpo que llega hasta la altura de la nave termina en una gran cornisa formada por dientes de sierra y ménsulas en disminución de tamaño del ladrillo.
El tercer cuerpo vuelve a repetir paños de rombos de cuatro lados intercalados con fajas de esquinillas al igual que el anterior, luego tiene un gran vano central en triple gradación de arcada en arco de medio punto, vuelven a aparecer los rombos y las esquinillas, para terminar con dos ventanas de arco de medio punto, cegados en su día los que dan a la plaza, por la colocación de un reloj. Desconocemos como era el remate de la torre, ni su cornisa, ni su cubrición final, pues ha perdido totalmente esta parte, que ahora se ha restaurado.

Decoración interior:
Conserva de la pintura original sólo el esgrafiado en la parte baja del coro.
El resto de la decoración pertenece ya al siglo XVII, que en temprana fecha realizaron labores de lazo y tracerías en los intradoses de los arcos de acceso a las capillas y en los fajones de la nave.
Por otro lado existe una decoración ya propiamente dentro de la estética barroca, también del siglo XVII, a base de pilastras, capiteles, cornisa, y otras labores heráldicas a base de rocallas de gran movimiento realizadas en yeso.

Cronología:
La iglesia la podemos fechar en su primera etapa en la década de 1540 a 1550, por la estructura de la bóveda y la torre.
El resto de la ampliación podemos llevarla hasta 1640 aproximadamente, bajo el mecenazgo del arzobispo de Zaragoza don Pedro de Apaolaza, fecha de su muerte.

Carlos Lasierra Gómez
«La Arquitectura religiosa mudéjar del siglo XVI en Aragón. Comarca Campo de Belchite»
Zaragoza. 1987 y 2005

Declaración de bien de interés cultural

1) Resolución de 21 de febrero de 2001, de la Dirección General de Patrimonio Cultural, por la que se continúa el procedimiento iniciado a 19 monumentos mudéjares para proceder a su declaración como Bienes de Interés Cultural del Patrimonio Cultural Aragonés.
BOA nº. 25, 28 de febrero de 2001.

El arte mudéjar es un estilo que España ha aportado al patrimonio artístico universal y que es crisol de tres culturas: la cristiana, la musulmana y la judía.

El arte mudéjar aragonés es, entre todos los focos mudéjares hispánicos, el de mas poderosa singularidad y personalidad artística debido básicamente a dos causas:
1.- Al uso exhaustivo del ladrillo en sus monumentos, no sólo como material constructivo sino ornamental.
2.- Al uso profuso de la cerámica vidriada aplicada a la arquitectura en los exteriores.
Ya el 28 de noviembre de 1986 se inscribió en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como Bien Cultural la arquitectura mudéjar de la ciudad de Teruel, esto es, la torre, el cimborrio y la techumbre de la catedral de Santa María de Mediavilla y las torres de las Iglesias de San Martín, San Pedro y San Salvador así como el ábside de la Iglesia de San Pedro.

Recientemente, se ha realizado una propuesta de ampliación de la inscripción del arte mudéjar aragonés en el Patrimonio Mundial y por ello, como primera medida de protección, el Departamento de Cultura y Turismo, a través del Director General de Patrimonio Cultural, el 27 de junio de 2000, inició el procedimiento para la inclusión de 91 bienes del arte mudéjar aragonés en el Catálogo del Patrimonio Cultural Aragonés.
La ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, establece en su artículo 11, la clasificación de los bienes que integran este patrimonio como Bienes de Interés Cultural, Bienes Catalogados y Bienes Inventariados. Los bienes mas relevantes, materiales o inmateriales, de este Patrimonio se declararán Bienes de Interés Cultural.
Por ello, dada la entidad y relevancia de los bienes relacionados en el apartado primero, su significación dentro del arte mudéjar y las recomendaciones de la UNESCO, se hace mas conveniente reforzar el procedimiento iniciado para su catalogación, continuándolo con un procedimiento para la declaración de Bienes de Interés Cultural con el fin de otorgarles la máxima protección de nuestro ordenamiento.
…/…..

MU-013/2001. Moyuela. Zaragoza.
Torre de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad.
Único resto de la fábrica mudéjar, junto al hastial de la fachada, la torre se conserva en su lugar original adosada al lado derecho de la nave central. Presenta planta cuadrada y estructura cristiana, a base de estancias superpuestas, en origen de piso de madera y comunicadas por medio de escalera de mano. Al exterior presenta un primer cuerpo ciego, a modo de zócalo, de piedra sillar sobre el que se levanta un primer cuerpo de ladrillo cuyos paramentos se articularon a base de una profusa decoración de cruces de múltiples brazos formando rombos y esquinillas sobre los que se abren dos vanos de medio punto en tres de sus caras. Mediante una cornisa, dispuesta sobre ménsulas de ladrillo en voladizo, se pasa al cuerpo superior que sigue la misma decoración destacando la introducción de aplantillados a tresbolillo propios de las torres tardías.
…/…

2) Decreto 223/2001 de 18 de septiembre, del Gobierno de Aragón, por el que se declara Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, la Torre de la denominada Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad en Moyuela (Zaragoza).
BOA nº 119, de 8 de octubre de 2001.

El artículo 12 de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés, establece que los bienes mas relevantes del Patrimonio Cultural de Aragón serán declarados Bienes de Interés Cultural y serán inscritos en el Registro Aragonés de Bienes de Interés Cultural.
En el apartado segundo del citado artículo 12, entre las diferentes categorías de bienes inmuebles, se encuentra la de Monumento, entendiendo por tal “la construcción u obra producto de la actividad humana, de relevante interés histórico, arquitectónico, arqueológico, artístico, etnográfico, científico o técnico, con inclusión de los muebles, instalaciones y accesorios que expresamente se señalen como parte integrante del mismo”.
Asimismo, la Ley 3/1999, señala en su artículo 15 que la declaración de un Bien de Interés Cultural comprenderá sin necesidad de identificación específica, cuantos elementos puedan considerarse consustanciales con las construcciones y formen parte de las mismas o de su exorno, o lo hayan formado. Igualmente establece que dicha declaración afectará al entorno del bien, cuya exacta delimitación deberá contenerse en la misma declaración.

Por Resolución de 21 de febrero de 2001 de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Departamento de Cultura y Turismo de la Diputación General de Aragón, publicada en el “Boletín Oficial de Aragón” el 28 de febrero de 2001, se continuó el expediente iniciado para la protección de la Torre de la denominada Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad en Moyuela (Zaragoza) para su declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.
…./….
*Descripción y delimitación del bien y de su entorno:
Se trata de una torre de planta cuadrada y cuatro pisos en altura adosada a la iglesia en el ángulo suroccidental, que cuenta interiormente con una estructura cristiana de estancias superpuestas, cubiertas con madera originariamente y comunicadas por una escalera de mano.
Exteriormente destaca por una rica decoración mudéjar a base de motivos como cruce de múltiples brazos formando rombos, esquinillas simples o esquinillas a tresbolillo, todos ellos realizados en ladrillo resaltado, al igual que las cornisas de separación entre pisos.
La torre fue construida en el s. XVI, a la vez que el hastial occidental, aunque el último cuerpo se rehízo completamente en el s. XX.
Su estado de conservación es bueno.
La delimitación gráfica de la Torre de la denominada Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad en Moyuela (Zaragoza) y su entorno se detallan en el Plano que se adjunta como Anexo al Decreto.

Exposición en Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y Torre Mudéjar

Fotografías y plano:
José Abadía, Lorenzo Crespo, David Sancho, Úrsula Heredia