Los pozos de hielo

Las neveras, neveros o también pozos de hielo, (en Moyuela “nevería”), servían para almacenar la nieve que, una vez convertida en hielo, se utilizaba con fines medicinales, gastronómicos y conservación de alimentos.

Construcciones, de origen asiático y africano, llegan a ser populares en Europa y España durante los siglos XVI-XVIII. Excavadas bajo tierra, a modo de pozo circular de grandes dimensiones, presentan gruesas paredes de piedra que se cerraban con una falsa bóveda.

Son probablemente los pueblos islámico y judío los que mantienen en nuestro país el uso de la nieve hasta la Edad Moderna. Es entonces cuando la Península Ibérica, favorecida por su orografía, entra a formar parte del grupo de países mediterráneos que desde la antigüedad heredaron el uso y consumo de la nieve.
Así, las construcciones denominadas neveras (“nevería” en Moyuela), neveros o también pozos de hielo, ya que buena parte de su capacidad era excavada por debajo del nivel del suelo, constituyeron un sistema eficaz: con un adecuado diseño, servían para almacenar la nieve caída durante el invierno, de modo que una vez convertida en hielo se utilizaba con fines medicinales, gastronómicos y conservación de alimentos, etc.

Se distinguían las de carácter urbano o local y las de producción externa. Muchas ciudades importantes, así como capitales de regiones y distritos se proveen de otros pueblos cuyas características les hacen tener nieve. Pero hasta los inicios del siglo XVIII no se realiza una explotación sistemática y racional de la nieve. Así se llega a suministrar incluso en Zaragoza, especialmente desde el Moncayo, Herrera y Fuendetodos.

Al comienzo del siglo XX, con la obtención del hielo de forma industrial, comenzó el progresivo abandono de esta actividad hasta la desaparición en muchos casos de este interesante tipo de construcciones.

El posterior deterioro y abandono al que se ven sometidas las neveras en toda nuestra geografía tuvo su muestra también en Moyuela hasta que en el año 2001 se inició la recuperación y rehabilitación por el Ayuntamiento y la Asociación Cultural Arbir Malena de Moyuela, tras la donación por parte de los propietarios.

Características, elementos, funcionamiento y explotación

Los pozos o casas de nieve eran construcciones circulares, fabricadas con paredes de piedra y ladrillo. Se construían preferentemente en la umbría de un cerro y orientados al norte para conseguir la mayor sombra y aireación posible.

Características y elementos
Se trata de un depósito de sillería en forma de embudo invertido. La nieve se echaba por la puerta o chimenea y se alternaban mantos de nieve separados por paja. Se sacaba por debajo, a través de un caño de piedra. El objetivo era lograr el aislamiento térmico necesario para su conservación. Su comercialización tenía lugar en la época estival.
Su tamaño oscilaba entre los 3 m. de diámetro por 4 m. de altura, de las más pequeñas, y los 15 m. por 15 m. de los grandes pozos. Las neveras de tipo medio, bastante frecuentes, presentan un diámetro de 7/8 m. y una altura de 8/10 m.
Su estructura es la de un depósito excavado artificialmente, generalmente de planta circular, formando un cilindro o tambor con paredes de piedra, de un grosor aproximado de entre 60 cm. y 1 m. y aparejo de mampostería o sillería de diferentes acabados (piedra seca, mortero de cal, etc.), usando casi siempre sillares o ladrillos para elementos importantes (arcos, accesos, etc.).

La cubierta superior es una bóveda semiesférica o rebajada, con o sin nervios (arcos de sostén); aunque también existen falsas cúpulas por aproximación de hiladas o cubiertas de tejado, con forma cónica, apoyadas sobre la prolongación exterior de las paredes del pozo.
En el fondo del pozo se situaba el desagüe, que actuaba como sistema de drenaje de la nevera. El suelo o base del depósito estaba diseñado en forma de plano inclinado para favorecer la salida de agua hacia el exterior o hasta un pozo ciego. Algunos desagües, presentan una puerta o vano en la pared, que permite el paso de una persona a través de ellos y sirve como túnel de acceso desde el exterior. Otras, como en Moyuela, no disponen del mismo, contando con un suelo apto para filtrar.
Los accesos más habituales (puertas, portellas, ventanas, etc.) se practicaban en la parte superior de la nevera, existiendo una o varias aberturas que se sellaban con puertas de madera ajustadas o losas de piedra.
En las proximidades de algunos pozos se hacían balsas artificiales que se llenaban de agua, con muy poca profundidad, para que por la noche, con las heladas, el agua se convirtiera en hielo. Las láminas de hielo eran recogidas e introducidas en los pozos.

Funcionamiento
En primer lugar se colocaban capas aislantes de ramilla y paja para evitar el contacto de la nieve o el hielo con las piedras, que en verano estaban a mayor temperatura y obtener además un buen drenaje de las condensaciones del hielo. En el fondo se colocaban unos maderos, a modo de mesa, separados del suelo por unos troncos.
En segunda lugar se traía la nieve –y el hielo- desde los lugares más cercanos a las neveras, se apilaba junto a la puerta y los huecos de las ventanas, se introducía en los pozos y se prensaba y compactaba con un pisón de madera hasta conseguir un grosor entre 40 y 50 centímetros,
Después, se intercalaba un manto de paja que actuaba de aislante gracias a la cámara de aire de su interior y facilitaba su posterior partición.
Se repetía el proceso hasta llegar a la puerta o ventanas, que se cerraban y aislaban del exterior.

Explotación
Su explotación regulada por los concejos, en la mayor de los casos propietarios como bien municipal, que la arrendaban a particulares, comenzaba una vez convertida la nieve en hielo. El arrendador tenía obligación de suministrar hielo, siempre que fuera para un enfermo, a cualquier hora del día o de la noche, fuese festivo o de labor.
Era transportada en cántaros de barro y serones protegidos con helechos, en caballerías y en carros. Se realizaba de noche para evitar la licuación de la carga.
Esta nieve se utilizaba para la elaboración de refrescos, horchatas y helados, para refrescar bebidas, conservar alimentos e incluso para remediar y ayudar en curas médicas de algunas enfermedades, heredándose esta costumbre de los árabes. El hielo se utilizó en gran medida para bajar la fiebre en cualquier tipo de hipertermia, acompañando en muchos casos a las plagas de peste. Se utilizó también como antiinflamatorio y como yugulador de hemorragias.

La nevería Lopéz – Cameo de Moyuela

La situación geográfica de Moyuela aseguraba la materia principal: la nieve. Cercana a la Sierra de Cucalón y con una altitud superior a los 750 metros, en los gélidos inviernos se recogía y transportaba la nieve en carros desde los ventisqueros cercanos del pueblo a la nevera, se prensaba intercalando mantos de paja llegando hasta el nivel de las ventanas de entrada. Una vez llena se cerraba y permanecía así hasta los meses de verano. Para su venta se troceaba el hielo y distribuía en los puntos habituales.

La nevería de Moyuela se encuentra situada a las afueras del casco urbano, en el Val, junto a la carretera (Zaragoza- Muniesa), con terraplén lateral, accediéndose por el cruce de caminos (Zaragoza y la Malena) en su parte inferior, formando con el Pairón de las Almas un conjunto típico, hermoso y austero, dignos testigos de la más pura tradición de construcción popular, por lo que conforma una muestra de gran valor etnológico.

La nevera de Moyuela es el único ejemplo de dichos pozos en nuestra localidad, es una de las construcciones más curiosas y presenta características peculiares. Constructivamente es un bello ejemplo de arquitectura popular. Su tipología responde a las de carácter urbano. Sus referencias, además de su fábrica, responden a la propia tradición oral, sin contar hasta la fecha con base documental.
Todavía se recuerda en Moyuela que:
“…los últimos helados los hacían el “tío Lope y el tío Cameo”, y los endulzaban con azúcar y caramelo. Un helado costaba un perrón, pero como el “tío Cameo” era un buenazas, por un perrón vendía mas de un helado, ganándose el afecto de la chiqullería .

Se distinguen dos partes bien diferenciadas:

  • Exterior o aérea, que recuerda el iglú esquimal, construida como una falsa bóveda de piedras calizas de forma cónica, de altura apreciable, con tres ventanas de entrada, dos en arco y otra rectangular (80×90, 60×80, 70×100) , adornada con arquillos de ladrillo en dos de sus ventanas.
    Su fábrica se realizó por aproximación de hiladas, de piedra autóctona, con juntas de mortero de barro y cal en el exterior y exenta en el interior.
  • Interior, o pozo subterráneo, con estructura casi cilíndrica, con ligera disminución desde la base, también de piedra caliza, igualmente forrado de mampostería ajustada ligeramente con cal.
    Presenta un adecuado equilibrio en sus dimensiones: pozo de 8 metros de profundidad; bóveda de 3.50 metros de altura y 6.50 metros de diámetro, lo que le daba una capacidad aproximada de almacenamiento de 180 metros cúbicos de hielo.
Nevería exterior
Nevería interior

El acceso al interior, además de las tres ventanas en la bóveda, se produce mediante puerta lateral inferior en la base (180×75), situada en el terreno y talud que da frente al río y al viejo camino de Zaragoza, (a diferencia de la de Fuendetodos – Culroya), a través de un pequeño túnel de 6 metros de profundidad y escalón de 1.50 metros hasta el piso.

En el fondo del depósito no se aprecia túnel de desagüe, por lo que dispondría de drenaje interno mediante troncos o similar, conservándose un pretil sin completar el círculo.

Trabajos de restauración:
De propiedad particular (familia “López – Cameo”) pasó a titularidad del Ayuntamiento por cesión gratuita de los herederos (Ángel y Consuelo) en el año 2000, gesto que es de agradecer y reconocer por todos en orden a la conservación del patrimonio cultural local.
Se realizó en 2001 por parte del Ayuntamiento, en colaboración con la DPZ, una primera limpieza y extracción de vertidos, así como mejora de acceso inferior (puerta y rampa).
Posteriormente la Asociación Cultural Arbir Malena, en colaboración con el Ayuntamiento, mediante voluntarios comienza las labores para poder restaurar y acondicionar la Nevería. Así se lleva a cabo durante los años 2002-04: consolidación de la cúpula, apertura de las ventanas superiores de entrada, acondicionamiento de exteriores –banco, escalera y mirador-, puerta y accesos al interior, colocación de instrumentos y paneles informativos en el interior.

neveria_escalera_moyuela
Escalera exteriror
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Cúpula
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Planos

Ruta de neveros y pozos de hielo

En la misma zona encontramos y podemos visitar otros neveros, algunos en la comarca Campo de Belchite, en diferente estado de conservación, que conforman una posible ruta turística:

· Nevero de Azuara. De planta circular, con bóveda de baja altura, ventanas. Situada junto a la carretera de acceso al municipio, en el cruce con la de Letux, cerca del río.

· Nevero del antiguo Seminario de Belchite. Bóveda, con ventanas y planta circular. Situada al fondo de la huerta del antiguo Seminario y sobre el río.

– Fuendetodos:
· Nevero de la Culroya. Es la única de las catorce que hubo en Fuendetodos, que ha logrado conservar su impresionante cúpula. Rehabilitada y abierta al público, existen en su interior paneles informativos sobre la industria y el comercio de la nieve.
· Nevero del Calvario. Conserva la mitad de su cubierta, perteneció a la familia del Val, neveros de antigua tradición.
· Nevero de la Roza. Este es un buen ejemplar por dimensiones y emplazamiento, aunque su cubierta se desplomó. Perteneció a la familia de los Mozota.

· Nevera de Villar de los Navarros: de planta circular y bóveda baja soportada por arcos de ladrillo. La fábrica de mampostería y argamasa. Situada cerca de la balsa de Santa Ana y del río.

– Lécera: Nevería de la Val. De gran parecido a la de Fuendetodos.

Huesa del Común, Lagata (en el interior de las viviendas), Santa Cruz de Nogueras, Tosos y Villanueva de Huerva, son otros interesantes ejemplos.

Bien de interés cultural

Se presentan estos monumentos populares como un bien a proteger y necesitados de difundir su conocimiento, pudiendo constituir un elemento interesante para potenciar y revitalizar nuestros pueblos y realzar su valor etnológico como elemento dinamizador del turismo y desarrollo rural.

Por Resolución de 23 de junio de 2020, de la Dirección General de Patrimonio Cultural, inicia procedimiento y se abre un periodo de información pública para la declaración de los bienes denominados Neveras y Pozos de Hielo en Aragón: la arquitectura del hielo, como Bienes de Interés Cultural, en la categoría de Monumento. (B.O.A. 29/06/2020)

Exposición en Nevería López-Cameo

Fotografías y croquis:
José Abadía, David Sancho, José Antonio Abadía